Desde diciembre de 2009 que se nos ocurrió ir a la San Silvestre celebrada en Utiel, con salida en la popular calle “del Cebo”, no habíamos visto desfilar por delante de nuestros ojos pares de piernas bien magras, y escurridas (aunque de todas habían), en número de más de un millar, que bien serían unas 1500 al menos si los participantes pasaban de 800. <<Menos de la mitad habíamos ayer viernes en Buñol>>; eso dicho así por un corredor y a la vez miembro del club de Utiel, significa que la de Utiel “Un éxito”. No nos ahuyenta su justificada subjetividad, si tenemos en cuenta que Buñol de Valencia está a un tiro de piedra y para llegar a Utiel esa piedra debe salir al menos de una honda, si no, no llega. Utiel es una encrucijada de caminos, de comarcas, de comunidades, de provincias y de vientos. Donde el solano o el poniente, y el castellano o el matacabras, pueden alegrarte la vida, hacerte un lumbago de padre y señor mío, “eszocarte” toda una viña, o amargarles dos o tres días a los urbanitas de la metrópoli su salidita a la calle si el castellano deja “oír” por la aceras de Colón, su voz “acaramelada” y eso, sin acento valenciano.
No estaba mal puesto el sobrenombre de Valencia Castellana, mucho mejor, más acertado y ajustado que el de Castilla Valenciana. Éste último es un recurso retórico tonto y apocado. En Castilla no hay valenciano ni el Júcar. En cambio en Valencia aunque no les guste, porque no creas que les gusta mucho, hay castellanas más de cuatro cosas. Y auténticas.
Vamos a la carrera que en esto de antes podemos despeñarnos, sobre todo si pensamos que vivimos en una media montaña o en un altiplano, como les gusta decir a los contemporizadores u en una pequeña meseta, inclinada, añado yo. De ahí que las cosas que se colocan en esa meseta sean tan inestables como suelen serlo, pero tan emocionantes y no tan anodinas como en otros lares.
Más de 800 corredores para el memorial Emilio Seguí XX y todo lo que vds. quieran, pero con el premio económico que había en juego, son: o ganas de correr, que hay muchas a a lo que se ve, o falta de peculio, que no hace falta verlo, nos lo anuncian por la tele todos los días, lo mal que estamos, lo mal que nos vamos a poner y, y qué desastre puede ser el final.
La prueba eran 10 buenos kilómetros de circuito urbano cuyo punto de salida era la magnífica Alameda de Utiel, y como nota de color en un año que a la tauromaquia le han puesto un rejón de ”polis”, la carrera ha tenido a bien discurrir por una de las puertas de la más que centenaria plaza de toros de Utiel, saliendo por otra de ellas. Una buena idea para mostrar un edificio emblemático de los pocos que Utiel posee de ese corte, estilo y valía.
Los primeros metros diríamos 1500, se produjo un estirón de cuatro corredores, 3 foráneos y un 4º de la Ciudad por más señas “Chele” hijo, que dejaron atrás al grueso de los 800 y en solitario se pelearon las plazas de cabeza. Las dos vueltas del circuito fueron así, con ese “corte” y confección y, la prenda final fue esa: Los tres de fuera se repartieron los 3 primeros y el cuarto “Chele” hijo, que hizo una excelente carrera de todas todas, a pesar de que al cruce bajo el arco de meta, la mirada rauda a su cronómetro no mostrase euforia en el rostro, quizá una cierta ironía. Nosotros desde aquí le agasajamos y le brindamos todo nuestro cariño. Otra Utielanía, de las verdaderas.
No vamos a olvidar a la primera clasificada de las féminas. No sabemos su nombre, pero sabemos de qué ha sido capaz. Felicidades Campeona.
domingo, 29 de agosto de 2010
XX Memorial “Emilio Seguí”_Utiel_Agosto 2010
martes, 29 de diciembre de 2009
San Silvestre en Utiel_Dic_2009
No sólo de pan vive el hombre, según los textos bíblicos, ni aún acompañado de vino diríamos otros, de ahí que nos permitamos traer hasta ésta página textos, pocos, e imágenes de cosas que suceden por nuestros alrededores.
El domingo 27 de Diciembre de 2009, me entero de casualidad que en Utiel, con un circuito muy, muy urbano, sin tocar prácticamente extramuros se corre una San Silvestre de 5 kms. Allí cámara en ristre que me voy, y… a ver que pasa, o quiénes pasan.
Llego al “Cebo”, calle céntrica y popular donde las haya, cada día más solitaria, sobre todo en días festivos, que se muestra en toda su extensión desierta como la tierra de Aminatou, y de la primera imagen en la que no hay nadie, a las otras en 15 minutos parece un milagro.
Los corredores salen de los coches aparcados en el aparcamiento de Luis Pérez Alabau, o al menos a él se debe, más que hubiera hecho dirán los comerciantes, pues en Utiel, o aparcas en helicóptero suspendido, o en tierra o adoquín no, y con el portón del maletero subido se quitan los pantalones del chandal que dejan ver sus ajustadas mallas, calzan sus zapatillas, y empiezan ese trote “gorrinero” que de calentamiento debe tratarse, y ¡Hala! hacía arriba, hacia abajo, un hola al de al lado, una sonrisa al que adelantan, una palmada con el que se cruzan, etc. en fín, caballeros duelistas de mil torneos que sobre cachazudo caballo de guerra, revestido de raido y pesado peto, dirigen su mirada sobre la bella dama que en el sitial, ofrece sonrisas de vestal por doquier antes de que las tapas de lo yelmos caigan sobre el pecho de los participantes.
Es la hora de partir hacia la gloria, desde al arco del triunfo, pasando bajo el mismo y tensando los músculos al tiempo que se arquean los brazos……
Descubrimos incluso a Bonnie and Clyde… con pistola incluida
El ganador elevando los brazos al cielo en sintonía con el brazo del Utielano y la Uva
O la primera mujer en entrar en meta, y sobre la que que una sra. me decía: “fotografía a la primera que llegue que es prima de Laura”. Pues ahí queda. Laura, Felicidades a tu “prima”
